Los tenistas y las redes sociales

Los tenistas y los abusos en redes sociales

Un usuario maneja la red social Twitter.

Un usuario maneja la red social Twitter.

Las redes sociales y los abusos virtuales a tenistas suponen una lacra destacable de las nuevas herramientas de comunicaci?n instant?nea. Tener al alcance de unclic?la posibilidad de conversar con una figura p?blica no siempre representa un ejercicio provechoso, viendo c?mo cada vez son m?s los deportistas que denuncian este tipo de tratos o se ven forzados a abandonar, temporal o definitivamente, algunas plataformas interactivas. Las redes sociales representan un nexo entre el profesional y el aficionado. Un canal de comunicaci?n relativamente directa que multiplica las opciones de interacci?n con los referentes deportivos. Sin embargo, no todo el mundo emplea estas herramientas para mantenerse informado de las ?ltimas novedades, enviar apoyos a sus figuras favoritas o simplemente observar en determinadas personas esa faceta alejada de los terrenos de juego. Hay quien va un paso m?s all?, se adentra en el terreno de comentarios despectivos y se concede la licencia de atacar de manera indiscriminada con la barrera que supone el anonimato o el simple hecho de no estar cara a cara con la persona puesta en la diana, en este caso deportistas profesionales. En un art?culo publicado en The New York Times, la canadiense Rebecca Marino explica c?mo los irrespetuosos ataques a trav?s de la red afectaron a su rendimiento deportivo. Siendo una mujer que absorb?a hasta lo personal las malintencionadas palabras, afirmar haber llevado ese peso en pista y dado su car?cter curioso haber sido incapaz de reprimir los impulsos por saber qu? se dec?a de ella. Estuvo siete meses sin jugar el pasado a?o y, seg?n relata el diario norteamericano, lleg? a buscar trabajos fuera del tenis. Unas horas atr?s anunciaba su decisi?n de apartarse de las redes sociales durante un tiempo, procediendo a borrar sus perfiles en Facebook y Twitter. "Muchas gracias a mis seguidores por su apoyo. Este ser? mi ?ltimo comentario en Facebook, dado que en breve borrar? mi cuenta. Gracias por el aliento. Simplemente necesito despegarme de las redes sociales por un tiempo, y la mejor forma de hacerlo es eliminar mis perfiles en Facebook y Twitter. Gracias por vuestra comprensi?n. Soy consciente de que por cada comentario malo hay muchos buenos, de modo que os doy un gran GRACIAS por vuestras palabras, apoyo y positivismo. Vosotros (mis fans, amigos y familia) soy los que me dais fuerzas para seguir". Estos hechos suelen cobrar mayor repercusi?n cuando el afectado otorga cierto protagonismo al abusador, siendo quiz? esto lo que aqu?l busca. Sus palabras son tomadas en consideraci?n de inmediato por centenares de seguidores. Quiz? constituya un error de ra?z dar m?nima luz a quien merece permanecer en la m?s oscura de las sombras (este art?culo es una muestra de ello). No hay, seg?n dicen, mayor desprecio que no hacer aprecio. Pero al mismo tiempo la v?ctima de estos ataques puede sentirse en la necesidad de hacer ver a los dem?s las acciones reprobables que viene sufriendo. Hay que ponerse en la piel de aqu?llos que reciben seg?n qu? comentarios a saber con qu? frecuencia. Hablamos de personas con decenas de miles de seguidores, siendo la probabilidad de recibir maltrato verbal m?s elevada que en el caso del usuario medio. ?Alguien piensa que Serena Williams, que acumulaba diez triunfos consecutivos ante Victoria Azarenka, solamente recibi? felicitaciones por su ascenso al n?mero 1 a pesar de perder la final de Dubai con la bielorrusa? Tampoco es complicado imaginar qu? clase de comentarios salpicaron d?as atr?s el muro de Rafael Nadal tras perder la final de Vi?a del Mar, sobre tierra batida, tras ganar haber ganado el primer set, ante el 85 del mundo. ?Qu? beneficio obtiene un jugador por estar en las redes sociales? Una cara m?s amable de cara al aficionado. Quiz? una sensaci?n de cercan?a respecto al espectador. Un tinte humano, tal vez, que permita observar a diminutos trazos la persona que se encuentra detr?s del competidor. En este sentido, adem?s, se antoja una buena maniobra de relaciones p?blicas dotar de carne y hueso a perfiles cuya impresi?n m?s frecuente de cara al gran p?blico son sus robotizados desempe?os de competici?n. Seres humanos con un estilo de vida ajetreado, con viajes continuos y compromisos numerosos, es normal que disfruten en sus periodos de descanso interes?ndose por los mensajes enviados por los aficionados. Pero como vemos, con cierta frecuencia dista bastante de ser un ejercicio reconfortante. ?Pero qu? motiva este tipo de reacciones? ?Qu? lleva a una persona a perder los papeles hasta el punto de sobrepasar los l?mites del respeto hacia personas que ni siquiera conoce? ?Por qu? se insulta, o incluso amenaza por perder un partido de tenis? El historiador italiano Carlo Maria Cipolla ten?a una definici?n que parece ajustarse a esta circunstancia. Clasificaba a la poblaci?n en cuatro categor?as: inteligentes, desgraciados, bandidos y est?pidos. En relaci?n a este ?ltimo grupo, dec?a lo siguiente: 'Una persona es?est?pida?si causa da?o a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna'. La premisa parece dar una explicaci?n convincente al tema, pero hay otros planteamientos que encajan en este escenario. Y es que los iracundos comentarios suelen llevar un componente econ?mico como causa de estas reprobables pr?cticas.

La australiana Gajdosova tambi?n abandon? Twitter temporalmente por abusos online

Las apuestas deportivas y el tenis son dos realidades que caminan entrelazadas. El mercado es creciente. Cada vez se pueden seguir por internet m?s torneos profesionales. Desde la final de un Grand Slam hasta las primeras rondas de torneos modestos. Eso es una gran se?al para el aficionado, dotado de una cobertura visual tremenda al alcance de su mano. Eso, tambi?n, es una oportunidad para apostar (y perder) dinero en un abanico muy amplio de eventos. La v?a directa que representan las redes sociales para con los protagonistas del deporte, una autopista para el abuso virtual. "Ellos suelen decir, 'tiraste a la basura el partido, me has costando tanta cantidad de dinero, deber?as prender en el infierno' o incluso 'deber?as morir'" comenta la canadiense Marino en The New York Times. Huelga decir nada sobre los comentarios. El tenista de origen bosnio Amer Delic comentaba el pasado verano que en su pa?s, tras la Guerra de los Balcanes, la ausencia de oportunidades laborales empuj? a mucha gente a este tipo de actividades, y dio fe de haber recibido abusos a trav?s de las redes tras sus encuentros.??Ocurre, es una realidad. Sab?a que era algo que iba a suceder cuando ingres? en Twitter. Lo mismo pas? en Facebook o en cualquier otro lado. Simplemente es lo que es, porque son las redes sociales y esa es la manera en que funcionan?. En una disciplina individual, donde la acci?n gira alrededor de una persona y no de un equipo, la cr?tica malsana queda fuertemente concentrada de manera irremisible, siendo el blancos de los comentarios un ?nico individuo, con el consiguiente lastre psicol?gico que ello puede conllevar.

"?Qu? debo responder?" (#LT - mirad el anterior comentario)

    Uno de los casos que recientemente despert? una atenci?n m?s intensa tuvo como v?ctima a Jo-Wilfried Tsonga durante la segunda semana de febrero. Octavo jugador del mundo, el tenista galo ven?a de abrir la temporada firmando unos cuartos de final en el Open de Australia donde exigi? hasta cinco parciales a Roger Federer. Un tenista de ?lite forzando la m?quina ante los referentes de la disciplina. D?as m?s tarde disputaba el torneo de Rotterdam y enfrentaba en primera ronda al local Igor Sisjling, el n?mero 77 del mundo. El franc?s es un gran competidor bajo techo, otorgando mayor confianza en los apostantes. Tras ceder el encuentro, el competidor de Le Mans recibi? diversos reveses verbales, uno de los cu?les inclu?a un grosero componente racista que desat? su indignaci?n. Algunos deportistas sacan la bandera blanca cansados de este tipo de acciones optando por abandonar herramientas potencialmente constructivas echadas a perder por unos pocos.?Hay quien ha llegado a cruzar directamente comentarios reprobando los mensajes recibidos.?Otros deciden poner en conocimiento de todos las malas artes de que son objetivo, tratando de multiplicar as? las cr?ticas al infractor. Una triste circunstancia inherente a las posibilidades comunicativas del mundo actual. ?C?mo se le pone freno? ?Ignorar un problema le resta peso y ayuda a que desaparezca? ?Ponerlo en la escena p?blica puede convertir la anomal?a en algo observado y reprimir el impulso de sujetos malintencionados? D?janos tus impresiones en la secci?n de comentarios.   FUENTE: ?puntodebreak.com

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